La energía eólica

Se denomina energía eólica a la energía eléctrica producida en base al poder del viento sobre la superficie del planeta, tanto en tierra como sobre el mar. Su nombre en español proviene de Eolo, el antiguo dios griego del viento.

Actualmente la energía eólica es el tipo de energía renovable de mayor crecimiento, siendo la segunda más usada después de la energía hidroeléctrica. Se calcula que alrededor de un 4% de toda la energía producida proviene de esta fuente. La Unión Europea en su conjunto obtiene un 11,4% de su energía de este modo, siendo Dinamarca el líder mundial en energía eólica en proporción al consumo con un 40% del total. China y los Estados Unidos también son grandes productores.

Modos de utilización

La energía del viento se aprovecha a través de aerogeneradores, los cuales producen energía haciendo girar una turbina mediante la rotación de sus aspas, en un sistema inspirado en los tradicionales molinos de viento.

La forma más extendida de producción de esta energía es con la construcción de parques eólicos, grandes extensiones de aerogeneradores que producen electricidad que es almacenada para su utilización. Estos parques pueden estar tanto en tierra como sobre el mar. Su único impacto negativo es el estético ya que son muy altos y modifican el paisaje, pero son muy eficientes y no producen residuos contaminantes, lo que hace de la energía eólica una de las más verdes.

También existen aerogeneradores que trabajan en solitario, e incluso pequeñas turbinas que pueden producir energía para un edificio en particular.

Impacto ambiental

Además de su impacto visual y en la vida silvestre, el cual se ha demostrado ser mucho menor de lo esperado, la energía eólica no tiene efectos ambientales negativos.

La inversión y la investigación en energía eólica crecen cada año, así también su eficiencia y la posibilidad de utilizarla para reemplazar una buena parte de las fuentes de energía contaminantes que tanto daño le hacen al planeta.