La energía geotérmica

Entre las diferentes variedades de energía renovable, una de las más interesantes es la energía geotérmica. Consistente en el aprovechamiento del calor producido en las capas inferiores de la corteza terrestre, este tipo de energía es una de las menos conocidas por el gran público.

Su uso se puede rastrear hasta el Paleolítico y las diferentes culturas antiguas que han aprovechado las aguas termales naturales, entre las que se destacan grandes civilizaciones como China o el Imperio Romano. Sin embargo, no fue sino hasta el siglo XX que esta fuente de energía comenzó a ser aprovechada a nivel más general.

La geotérmica como generadora de electricidad

Mucha de la energía geotérmica se sigue utilizando como fuente de calor directo a través de las aguas termales o géisers. Sin embargo, el modo más interesante corresponde en la utilización de este calor para la generación de energía eléctrica.

Se calcula que alrededor de un tercio de la energía geotérmica es usada de este modo, aunque esta tendencia estaría en aumento. Según cifras del año 2013, unos 11,7 GW fueron generados de este modo en todo el mundo, convirtiéndola en la quinta fuente de energía renovable más utilizada. Los cinco países que más la aprovechan son los Estados Unidos, Filipinas, Indonesia, México e Italia.

Ventajas y desventajas

Una de sus principales desventajas es que puede producir actividad sísmica, aunque no se ha detectado que haya producido sismos de gran envergadura. También puede liberar agentes contaminantes a la atmósfera, aunque muy pocos si se los compara con los combustibles fósiles; además, existen formas de mitigar estos efectos, especialmente reintroduciendo los gases al interior de la corteza.

Entre sus beneficios se destaca su gran eficiencia y bajo impacto ambiental directo, tanto desde el punto de vista de la polución como su infraestructura necesaria. Además, al igual que otras fuentes de energía limpia, resulta prácticamente inagotable.